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6.13.2011

Paleo-ley de Murphy, el remix

Aprovechando que está en marcha el II Carnaval de Geología en GeoCastAway y que su temática es "¿Murphy era geólogo?" se me ha ocurrido hacer un recorrido por una de las secciones más clásicas de este blog, y que mejor acogida han tenido por parte de geólogos, biólogo y paleontólogos: la Paleo-ley de Murphy.



Pero bueno, tendremos que empezar por saber qué es eso de Murphy. Yo no lo sabía, pero al parecer el tal Murphy existió de verdad, y se llamaba Edward A. Murphy Jr. Se trataba de un ingeniero que trabajó en experimentos con cohetes sobre rieles puestos en práctica por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en 1949, y que en cierta ocasión, durante unos experimentos, advirtió que se había producido un error en la instalación: cada sensor se había cableado al revés. En este momento Murphy formuló su famoso enunciado "Si algo puede salir mal, saldrá mal". Bueeno, en realidad hay muchas versiones sobre qué palabras exactas dijo Murphy en aquel momento, pero esta es la versión más popular.

A partir de aqui, se han desarrollado cientos de teorías de la Ley de Murphy aplicándolas a muchos aspectos de la vida cotidiana. Y como no podía ser menos, aquí hace 5 añitos empezamos a recopilar las que tenían que ver con la Geología y Paleontología.

El trabajo del paleontólogo, accidentado como pocos, empieza en el campo. Las prospecciones serían un primer paso, pero aun no las hemos tratado. Descubrir yacimientos, sin duda alguna, debe ser una actividad cargada de anécdotas dignas de Murphy. No en vano puedes estar durante horas rastreando una ladera para que luego te sientes a descansar, llegue tu compañero y vea una vértebra a tus pies. ¿Qué haces entonces? ¿Dices "ya la había visto"? ¿"Estaba esperando a ver si eras capaz de verla"? En fin...

Las excavaciones son una fuente inagotable de estas anécdotas, que hemos recogido aquí y aquí en una edición especial para la elaboración de momias o carcasas. Los procesos de preparación en el laboratorio son un sinfin de calamidades que podéis consultar en esta página y en esta otra.


Así que ya sabéis, id con cuidado, porque Murphy acecha en cada paper que estas escribiendo, en cada hueso que excavas o preparas, en cada yacimiento, detrás de cada bloque de arenisca... ...y no hablemos ya si encima eres becario.

Este post participa en el II Carnaval de Geología, cuyo anfitrión es GeoCastAway en esta edición.

8.20.2009

Real como la vida misma?

Simpática viñeta extraida de "The 256 rules of Paleontology: ...practical advice for Fossil Technicians", de Walter W. Stein. Me da que será algo similar a lo que venimos escribiendo en la Paleo-ley de Murphy, temas recurrentes durante excavación y preparación... en cuanto pueda, me lo pillo aqui mismo.

8.29.2008

Paleo-Murphy: la preparación II

Sigues percutiendo y marcando de por vida el pobre hueso, que no para de mirarte como diciendo “¿qué te he hecho yo a ti?”, hasta que terminas. Así es, las rocas no duran para siempre, y ves la luz al final del túnel en forma de pequeño trozo de roca, pegado al hueso, agarrándose a un clavo ardiendo, negándose a que se acabe su reinado de opresión. “Jojojojo, este lo saco de una pieza” te dices a ti mismo, desafiante, y arremetes con el percutor one more time. Y entonces ¡salta! Si, amigos, la roca salta de una pieza, vuela por los aires, girando como una pelota, y al girar, descubres que se ha llevado como propina una capita de hueso. ¡Eso te pasa por ir con prisas!

Apagas el percutor, por fin. Ahora solo queda el trabajo más divertido, juntar las piezas, pegarlas… como disfruta uno, eh? No obstante, hay que tener cosas muy claras, porque si no, el infierno del percutor no habrá sido nada al lado de lo que te espera.

Primero, no intentes pegar sin guantes. Los guantes no tienen afinidad por el superglue, tu piel sí. Y si usas acelerante, te quemarás. Y mucho.Segundo, intentar pegar dos trozos pequeños con tus manazas significa arriesgarse a que un 70% de las veces, los trozos sigan felices y separados, mientras que tus dedos se habrán pegado.Tercero. No pegues hasta el final. Ten limpios todos los fragmentos, ¡o nunca casará la última pieza!

Una vez las piezas estén pegadas, solemos caer en la tentación de consolidar de nuevo. “Vamos a fortalecerlo entero” nos decimos y reímos por nuestros adentros, más o menos así: jojojojojojo. Entonces es cuando ves, con los ojos desorbitados y una mueca de sonrisa nerviosa, como la acetona del consolidante disuelve parte del pegamento, y cada fragmento vuelve con su padre y con su madre…

Tras una nueva visita al lavabo para lavarte la cara (y disimular las lágrimas de rabia) te lo tomas con filosofía, y consolidas cada fragmento, los casas y los pegas. Le arreas la sigla de campo y observas tu obra, contento, satisfecho y feliz. Y de repente reparas en un pequeño objeto cuadrado y plateado que te observa por su único ojo… ¿te has acordado de fotografiar el proceso?

8.28.2008

Paleo-Murphy: la preparación I

Llegas del campo, creyendo que las calamidades fosilíferas han dejado de ocurrir, y que te sentarás feliz en tu silla, abrirás cada paquete, caramelo, bocadillo o momia, y todo saldrá bien. Te imaginas ya limpiando, consolidando, pegando las partes y reintegrando cada hueso, saboreando el trabajo bien hecho. ¡Pero nada más lejos de la realidad!

Siempre te va a faltar algún material o producto. Podrás creer que tienes pegamento, consolidante, acetona, algodones, cepillos de dientes y percutores, pero seguro que se te ha olvidado algo. Si no es la acetona, será hacer más consolidante, y si no, seguro que el compresor no está encendido. Eso es así. De hecho, el ritual de cada mañana consiste en llegar, ponerte la bata, ponerte los guantes, gafas y mascarilla, y encender el percutor para continuar limpiando esa vértebra preciosa o el curioso hueso largo cuya superficie aun no está visible. Tras unos minutos de sopor, en los que has estado percutiendo la roca cercana al hueso sin cargártelo de puro milagro, empiezas a pensar dos cosas: 1) ¿y si uso un percutor para limpiarme las legañas? Y 2) Este percutor tiene poca fuerza. Entonces valoras tus opciones y decides que el percutor va flojo porque necesita aceite. Y solo después de 10 minutos caes en que el compresor está apagado desde ayer…
OK, enciendes el percutor, te limpias la cara y sigues trabajando, pero entonces te das cuenta que estás tragando y respirando marga o arenisca, por no hablar de los vapores de acetona… ¿porqué será? A lo que te das cuenta que no te has vuelto a poner la mascarilla. Vale, me la pongo, sigo trabajando, emocionado al ver asomar cada vez más superficie de hueso, y de repente… zas! Una piedrecita en el ojo. ¡Burro! ¿Y las gafas de protección? Otro lavado de cara, colirio, gafas y a seguir avanzando. Entonces ves que todo marcha sobre ruedas, te confías, y de repente das con una zona de roca más dura. “Conmigo no puedes” te dices, y subes la fuerza del percutor, arremetiendo contra la roca como un enano contra los goblins que han tomado su mina. Es entonces cuando ves horrorizado, y a cámara lenta, cómo la roca se ríe del percutor y este pasa de largo, haciendo una flamante y preciosa marca en el hueso.

Primero, te acojonas. Así de claro. Así que creyendo redimirte y curarte en salud, consolidas el hueso, con la esperanza de que, de haber una próxima vez, éste se será más fuerte y aguantará como un machote. Y justo en ese momento, pasa alguien a ver cómo te va. En el mejor de los casos, será un compañero, en el peor, tu profesor, jefe, director o tutor. Sea quien sea, no se fijará en el hueso que has destapado, sino que su mirada irá directa a la nueva y flamante marca de percutor. Y entonces pronunciará esas malditas palabras: “¿esa marca ya estaba?”.
(Continuará...)

12.15.2006

La Paleoley de Murphy: trabajo de campo 2, las momias



Si hay una práctica realmente curiosa, pesada, entretenida y laboriosa es la elaboración de momias, paquetes, bocadillos, bocatas, caramelos… o como queráis llamarlos. En fin, aquí se recogen los problemas a los que uno se enfrenta:

-Al preparar disolución de acetona con pegamento o similar, siempre se te quedará demasiado líquido… y al añadir más pegamento, te sobrará luego.
-La disolución que sobra no se podrá utilizar para la siguiente pieza, ya se habrá secado
-Si pretendes envolver en papel tu hueso, te quedarás corto.
-Si logras no quedarte corto de papel, te quedarás corto de papel de aluminio.
-Y si no, de precinto.
-Cuando tienes una asociación esperando ser enmomiada, todo el mundo la pisará al pasar.
-No importa que ya la hayas envuelto en escayola o en gasas y pegamento, seguirán pisándola.
-Ni se te ocurra protegerla con una almohada o similar, pues la pisarán con más ganas.
-Cuando estés en plena preparación, es muy probable que el hueso salga de la matriz, inutilizando el bocadillo que estabas preparando.
-En su defecto, se romperá.
-Una vez tengas tu paquetico montado, al separar tal champiñón de la matriz, observarás con horror que debajo había otra pieza.
-Al apuntar el nombre, sigla y demás, comprobarás que el rotulador se ha acabado.
-Cuando ya tengas por fin el bocata acabado, verás que te has dejado una parte fuera.
-En su defecto, te habrás olvidado de marcar su punto más alto, de medir el buzamiento, o cualquier otra práctica común en la excavación.
-Al llegar la momia al laboratorio… bueno, eso es otra historia…

12.03.2006

La Paleoley de Murphy: trabajo de campo 1


Nuestra querida ciencia geológico-biológica tiene principios inalienables. Puede que el lector sea escéptico, pero quien haya tenido alguna experiencia paleontológica de campo sabrá a qué me refiero. Sin más, ahí van:

-La suerte del principiante para encontrar huesecillos nunca te sonríe, pero al que llega 5 minutos detrás de ti, sí.
-Cuando encuentres una pieza, y te dediques a rodearla, encontrarás otra que te cierra el paso.
-Con casi total seguridad, la pieza con la que e encuentras, resultará dañada.
-Con casi total seguridad, era una pieza más importante que la que rodeabas.
-Si decides sacar la pieza en dos fragmentos, serán tres.
-Al levantar un bloque acabado de partir, descubrirás que con él, se ha partido un hueso.
-Cuando la roca es dura, el punzón o destornillador tendrá más afinidad por tus dedos que por la matriz.
-La dureza del terreno es directamente proporcional al daño infligido a tus nudillos.
-Si hay actividad de raíces u hongos, te va a tocar a ti sacar ese precario hueso.
-Si abandonas tu área de trabajo por otra, el siguiente en llegar a tu antigua zona sacará todos los fósiles que se escondían de ti.
-Dibujar invocaciones, bichos y casas para atraer la suerte solo surte efecto cuando llega otra persona.
-El día que vayas a abandonar el yacimiento será un día de hallazgo importante… y no lo verás sacado.

¿No os encanta el trabajo de campo?